miércoles, 22 de abril de 2026

Felipe Benavides: Exposición biobibliográfica

Por: Rosario Quintanilla Vergara (*)

Recientemente se inauguró la exposición Felipe Benavides: Peruano Universal en el Centro Cultural Inca Garcilaso del Ministerio de Relaciones Exteriores, ubicado en el Centro Histórico de Lima, en recuerdo de este renombrado impulsor del movimiento de conservación de la naturaleza y coincidiendo con los 35 años de su deceso.

Esta exhibición, diseñada y organizada con esmero por Angela Luna Bocangel y Luis Sihuacollo Mamani, describe su ambiciosa labor, iniciada la década de 1950, cuando se enfrentó a las embarcaciones pesqueras del magnate griego Aristóteles Onassis en su intento por depredar nuestro mar con la captura ilegal de especies balleneras. También, explica su participación en la creación del Parque de Las Leyendas, la Reserva Nacional Pampa Galeras, el Parque Nacional del Manu, la Reserva Nacional de Paracas, entre otras hazañas de alcance nacional y mundial.

Un tema especial que destaca aún más su liderazgo fue salvar a la vicuña de la extinción y, a pesar de las intrigas, maniobras sórdidas y gestiones promovidas por sus adversarios, hacer realidad el aprovechamiento de la fibra de este camélido a través de la confección de telas registradas con la marca “Vicuñandes-Perú”, aprobado por la Convención Cites (1987). Gestó el Convenio de la Vicuña (que integran Argentina, Chile, Ecuador y Perú), presidió la Comisión Multisectorial de la Vicuña y, finalmente, el Consejo Nacional de la Vicuña. La comunidad campesina de Lucanas (propietaria de los terrenos de la Reserva Nacional Pampa Galeras) lo nombró “presidente honorario”.

Esta muestra representa un minucioso recorrido por la vida de este compatriota a partir de documentos, libros, condecoraciones, fotografías, paneles, cartas y reconocimientos. Su liderazgo fue notable en la creación de las entidades de conservación, mediante organizaciones no gubernamentales de alcance público y privado, así como por varios de sus logros, como salvaguardar la vida silvestre, promover disposiciones legales, denunciar actos de corrupción y alentar una conciencia colectiva sobre la ecología.

Luego de la inauguración, en la que el director del centro cultural Hernando Torres Fernández destacó la personalidad del homenajeado, se realizó un conversatorio con la participación del ecologista, consultor y presidente del Instituto para la Protección del Medio Ambiente – VIDA Arturo Alfaro Medina, el embajador, docente y exvicepresidente del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas  Juan Álvarez Vita y Wilfredo Pérez Ruiz, administrador de la exposición y, además, discípulo, amigo incondicional y cercano colaborador de Benavides.

Fue enriquecedor escuchar los comentarios de los ponentes en relación a las vivencias compartidas con Felipe, sus anécdotas, reflexiones y, especialmente, sus apreciaciones acerca de la vigencia de su obra en favor de un ambiente natural que represente una oportunidad para mejorar la calidad de vida de la población. Escuchar sus apreciaciones facilitó a la concurrencia entender la dimensión de este personaje al que Wilfredo calificó como “uno de los peruanos más ilustres del siglo XX, quien hizo de su vida un apostolado ciudadano al servicio de su patria, renunciando a legítimas aspiraciones personales propias de su condición de clase”.

Las remembranzas de los expositores, por momentos emotivas, trajeron a mi memoria las circunstancias en las que conocí en Suiza, en la década de 1980, durante una conferencia internacional de vida silvestre y nuestras posteriores reuniones cuando condujo el Parque de Las Leyendas (1982-1991). Me suscita especial nostalgia evocar nuestro encuentro en un programa de televisión (1987): coincidimos en el panel para dialogar sobre conservación y protección animal.

Tuve ocasión de trabajar cercanamente con su hermana Carmen Benavides Barreda, presidenta de la Sociedad Protectora de Animales, fundada por el pionero de la aviación civil en el Perú, Elmer Fauccett. Ella logró obtener -gracias a la generosa colaboración del alcalde de San isidro, el recordado embajador Augusto Dammert León- un terreno para construir el anhelado refugio de animales. Dedicó sus energías al cuidado de los animales y su entrega no conoció límites. El presidente Fernando Belaunde Terry le encargó la jefatura del zoológico del Parque de Las Leyendas, lugar que convirtió en su segunda casa. Me consta el amor que está ilustre dama demostraba hacia los animales, trabajando por salvar los enfermos y heridos. Ella no tenía límites y siempre recibió el apoyo de su hermano Felipe. Permaneció en el parque hasta unas semanas previas a su fallecimiento (1982).

Ésta documentada exposición es un merecido tributo a quien hizo tanto por el Perú desde sus distintas posiciones y responsabilidades. Pidió su “pase a disponibilidad” del servicio diplomático (1950) por negarse a acatar las instrucciones del gobierno peruano para distribuir información difamatoria concerniente al líder máximo del Partido Aprista Peruano asilado en la embajada de Colombia desde 1949. Su determinación evidenció el temple que caracterizó su permanente actuar en su ardua lucha contra la “hipocresía y deshonestidad imperante en el mundo de la conservación” como aseveró, antes de su muerte, en la película “Benavides” estrenada en el canal cuatro de la televisión británica el 13 de enero de 1991.

Felicitaciones al Centro Cultural Inca Garcilaso del Ministerio de Relaciones Exteriores por contribuir a difundir la memoria y el legado de un ciudadano que, en la tarde de su vida, fue injustamente difamado y destituido de la presidencia ad honorem del Parque de Las Leyendas por enfrentarse a negligentes autoridades, mafias arropadas en ong’s, falsos científicos y seudo conservacionistas que vieron en él una amenaza a sus innobles propósitos. Su prístino ejemplo es una fuente inagotable de inspiración ética y cívica para hombres y mujeres de buena voluntad.

(*) Empresaria, fundadora y presidenta de la Asociación de Educación para la Convivencia del Hombre y el Animal, Amigos de los Animales y exvicepresidenta del Consejo Directivo del Patronato del Parque de Las Leyendas – Felipe Benavides Barreda.


miércoles, 21 de enero de 2026

Felipe Benavides: ¿Peruano universal?

Por: Wilfredo Pérez Ruiz (*)

El 21 de febrero se conmemoran 35 años de la partida de Felipe Benavides Barrreda (1917-1991). Un compatriota que debemos reivindicar en la memoria de la ecología y en la conciencia nacional, entre múltiples consideraciones, por su prodigioso cometido en defensa del patrimonio ambiental, una causa concluyente para la humanidad. Polémico, idealista, agudo, implacable, decidido, empecinado y de impecables credenciales éticas y cívicas. Echó los cimientos del movimiento de conservación de la naturaleza. 

Su existencia, luchas, ideales y aportes ameritan su difusión en un medio atiborrado de apatías, egoísmos y desmemorias y, especialmente, carente de sentido de pertenencia y valoración hacia quienes representan un manantial de inspiración y peruanidad. A su muerte, su familia decidió entregarme su amplia colección documentaria, que atesoro con solícita prolijidad por su inapreciable valor intelectual y significado sentimental. 

Dentro de este contexto, se ha logrado hacer realidad la exposición itinerante FELIPE BENAVIDES – Peruano Universal con la finalidad de presentar su magno legado. Esta muestra recoge los aspectos más resaltantes de varias décadas de dilatada trayectoria e incluye correspondencia, fragmentos importantes (o portadas) de artículos en medios impresos, recortes periodísticos, libros, textos, diplomas, condecoraciones, imágenes e innumerables materiales encaminados a apreciar la prodigiosa huella de este prohombre al que Mario Vargas Llosa le escribió: “Con mi respeto y admiración al último de los idealistas”. 

Comprende una sucesión de pormenores biográficos: historia familiar, estadía y formación en Europa, permanencia en Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial e incursión diplomática. Asimismo, se pone especial énfasis en sus primeros logros: su denuncia a la flora ballenera de Aristóteles Onassis (1954) en aguas peruanas y su activa participación en la gestación, implementación y conducción del Parque de Las Leyendas (1964), principal centro arqueológico, botánico y zoológico del país. 

Se incluye su diligente involucramiento en la formación de representativas áreas naturales protegidas: la Reserva Nacional Pampa Galeras (1967), el Parque Nacional del Manu (1973), la Reserva Nacional de Paracas (1975) y la Reserva Nacional Salinas y Aguada Blanca (1979). Su liderazgo en la conservación, manejo y aprovechamiento de la vicuña, hasta lograr la confección de sus telas, provenientes de la esquila de animal vivo, registradas con la marca “Vicuñandes-Perú” (1987), ocupa un protagonismo singular. 

También, resalta su férreo resguardo de la vida silvestre; un recuento de las organizaciones estatales y no gubernamentales creadas por él, empezando por el Patronato de Parques Nacionales y Zonales (Parnaz) y la Asociación Pro-Defensa de la Naturaleza (Prodena); su contribución en la suscripción del Perú de acuerdos globales como la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites) y de la Comisión Ballenera Internacional (CBI). De igual forma, su intervención en la redacción del capítulo “De los Recursos Naturales” de la Carta Magna de 1979. 

Se reúnen segmentos de su dilatada correspondencia, sus polémicas mundiales, sus sucesivas denuncias y enfrentamientos para salvaguardar la ballena, el oso de anteojos y, además, detener el tráfico ilegal de especímenes en extinción. Presenta sus galardones y distinciones obtenidas: el premio “J. Paul Getty” (1974) posee honrosa significación por haber sido el único peruano y primer ganador de este trascendental reconocimiento internacional. 

Destaca su vinculación amical con renombradas personalidades como el príncipe Felipe -esposo de la reina Isabel II- y Bernando de Holanda, el actor y director de cine Orson Welles, el primer ministro francés Jean Paul Reynaud, Charles Lindbergh, conocido como el “Héroe del Atlántico”, los diplomáticos Javier Pérez de Cuéllar y Peter Carington, secretarios generales de las Naciones Unidas y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, respectivamente. 

Ha sido una tarea ardua, minuciosa y disciplinada. Se ha empezado por la confección del esquema temático, elección de documentos, fotografías y objetos personales, diseño y construcción de vitrinas y diagramación de paneles colgantes y de pie. He disfrutado cada paso, reunión y logro alcanzado. Sin duda, la redacción, supervisión y corrección de los textos de los 36 paneles me ha inducido especial deleite y responsabilidad. Las prolongadas sesiones de trabajo me han evocado, con emoción, ilusión y nostalgia, los aleccionadores momentos compartidos a su lado -como su discípulo y colaborador- durante los últimos siete años de su vida. 

El esmerado curador de esta muestra, historiador y gestor cultural Jean Carlo Baila Marín ha expresado: “Como conclusión de su prolífica carrera y proficua vida personal y familiar, se ha producido un considerable y valioso acervo, la cual, a través de una exposición, contribuiría a conocer y difundir su obra, así como a fomentar la protección de la naturaleza a las nuevas generaciones. Resulta ser su legado material de importancia para la sociedad peruana. Esta exposición, como ciudadano comprometido con la defensa de la naturaleza, constituye un pequeño homenaje al inmenso trabajo y esfuerzo de Felipe Benavides. Su nombre y acción deben ser objeto de estudio tanto en el ámbito de la ecología como en la historia peruana”. 

Agradezco intensamente a quienes han compartido este cometido, con visible entusiasmo, dedicación y entrega: Jean Carlo Baila Marín, Diego Benavides Norlander, Alex Huaraya Tovar y Juan Valdiviezo Altamirano. Sus aportes, en cada una de sus especialidades, ha sido determinante. Al historiador, docente e intelectual Juan Augusto Fernández Valle -con quien me une amistad y común admiración hacia los afables artistas José Arce Pereyra y Carmen Ridoutt Suárez- por su orientación, asesoría y acompañamiento.

Anhelamos que se abran las puertas de espacios culturales, académicos, intelectuales y educativos -públicos y privados- con la intención de presentar FELIPE BENAVIDES – Peruano Universal y contribuir a un proceso de sensibilización, reflexión y compromiso, a través de la imponente hazaña de este personaje, de la trascendencia y actualidad de la ecológica en el bienestar de la sociedad. Este es un medio didáctico, ilustrativo y asertivo enfocado a la revaloración de un conciudadano inspirador y de grandeza impar. Un merecido tributo expresivo de la magnificencia de nuestra patria.

Comparto las palabras de su amigo Augusto Dammert León, diplomático, exalcalde de San Isidro y noble ser humano, expuestas en su artículo “Benavides, una vocación peruanista” (El Comercio, marzo 12 de 1991), que definen a nuestro querido Felipe: “Dio testimonio, formó escuela, deja herencia, motivó envidias, aborreció bajezas. Su pasión, su amor indiscutible por el Perú hasta la intransigencia. Así lo conocieron y apreciaron en todas partes del mundo, donde se respetaba su autoridad como ecologista, su probada dedicación al medio ambiente universal”.

(*) Docente, conservacionista, consultor, miembro del Instituto Vida y ex presidente del Patronato del Parque de Las Leyendas - Felipe Benavides Barreda. http://wperezruiz.blogspot.com/